topbella

viernes, 24 de octubre de 2014

Whenever you play that song. Parte I

Esta historia fue escrita para una personita muy especial, mi @Aiko_411. Espero haber hecho una historia al menos decente.


♣ 1 ♣
Memories

La joven mujer caminaba con prisa por la calle buscando un taxi libre, pero a esa hora y en esa zona de la cuidad no solía haber ninguno. Aún así no perdía la esperanza y parecía ser que hoy estaba de suerte puesto que uno de ellos enfiló la calle en la que se hallaba. Hizo señas con la mano para que parara y en cuanto este llegó a su altura, cogió la manilla de la puerta para abrirla. Y de repente la escuchó. Su canción. Esa canción que le trajo recuerdos de aquel chico que conoció años atrás.

Oyó al taxista decirle algo, pero sonó de un modo lejano puesto que su mente estaba lejos, perdida en la melodía de esa canción. Soltó la manilla de la puerta al tiempo que una lagrima se hacía camino por su mejilla. Se giró descubriendo con sorpresa que estaba frente a la cafetería a la cual él la había llevado. Dónde le había enseñado esa canción por primera vez.

El lugar no había cambiado en absoluto a través de los años. Los pequeños arbustos que decoraban cada lado de la puerta, seguían allí igual que los recordaba. Las pequeñas mesas puestas en el rellano delante de la puerta habían sido reemplazadas por unas más modernas, pero seguían el mismo modelo que las anteriores. La madera que recubría la fachada estaba algo desgastada por el paso de los años, pero estaba tan limpia como recordaba.

Movida por un resorte, dió un par de pasos subiendo los cuatro escalones que le llevaban a la pequeña terraza y una vez frente a la puerta se paró en seco. Se sentía emocionada y asustada a partes iguales. Aún así decidió entrar.

Buscó con la mirada entre el gentío que había allí pero no lo encontró. Estaba segura de que por muchos años que hubieran pasado, por mucho que él hubiese cambiado… ella le reconocería.  Volvió a mirar una segunda vez con el mismo resultado. Frustrada, se dió la vuelta y salió de la cafetería. Se quedó clavada en la puerta con los ojos llenos de lágrimas, que no tardaron en caer aunque ella no pareció notarlo. La música seguía sonando en la cafetería y en su cabeza, trayéndole miles de recuerdos vividos con él.
Y entonces recordó su historia.

♣ 2 ♣
Meeting

El chico estaba parado en un callejón con las manos apoyadas en las rodillas en un intento vano por recobrar el aliento. Correr no era su fuerte y era un milagro que aún no le hubiesen pillado. Resopló elevando la mirada encontrándose de lleno con varios carteles con su fotografía pegados por la pared. Bufó arrancándolos de mala gana, cuando de repente escucho ruido de multitud de pasos y a alguien dar la voz de alarma.

No dudó en salir corriendo de nuevo a pesar de que la garganta la tenía completamente reseca  y parecía que iba a echar los pulmones por la boca. Escapó por entre los miles de callejones que se entremezclaban, pasando de uno a otro tan veloz como podía, esquivando las miles de cosas que por allí había desperdigadas. Tropezó con un montón de cajas que le hicieron caer de morros al suelo. Maldiciendo en todos los idiomas que sabía, se levantó lo más rápido que pudo y corrió de nuevo hasta el siguiente callejón.

Miró atrás ya que escuchaba los pasos muy cercanos y al volverse hacia delante se enredó de lleno entre varias prendas de ropa tendidas entre dos edificios. Cuando consiguió quitárselas de encima, agarró una gabardina la cual se puso con rapidez sobre su ropa y al salir del callejón comenzó a andar con tranquilidad por la amplia calle a la que había ido a dar. Vió a una chica caminar hacia donde él estaba. Caminaba de manera lenta y tranquila contrastando con los rápidos pasos de sus perseguidores. Al llegar a su altura la abrazó con fuerza dando la espalda al grupo de hombres que en ese momento salían por la callejuela. Se mantuvo en silencio bien aferrado a la chica, rezando por que a ella no le diera por gritar y delatarle. Los hombres pasaron por detrás de su espalda y él se mantuvo en tensión olvidándose hasta de respirar por unos segundos que le parecieron horas hasta que escuchó como decían que lo habían perdido y que era mejor volver a la base.

Cuando realmente estuvo seguro de que se habían quedado solos en la calle, se separó de la chica. La observó por unos segundos grabando su cara en su memoria.
-   
  -  Gracias.

Y eso fue todo lo que dijo antes de darse la vuelta y correr en dirección contraria a la que habían tomado los hombres.

♫♪♫

La chica caminaba tranquila por la calle. Realmente necesitaba pasear, tomar el aire. Se había pasado el último mes encerrada en casa estudiando sin parar para conseguir aprobar los exámenes parciales. Necesitaba trabajar duro para conseguir la nota para poder ir a la universidad de sus sueños.

Había escogido una parte de la ciudad por la que nunca había estado. Quería descubrir los encantos de la enorme metrópolis en la que vivía. Hasta ahora lo que había visitado le había gustado bastante. Era una inmensa maraña de pequeñas callejuelas y angostillos pero que tenían su encanto. Algunos tenían pequeñas tiendecitas artesanales escondidas en los bajos de los edificios. Recorrió unas cuantas de éstas encontrando cosas verdaderamente sorprendentes, como libros antiguos en muy buen estado, figuritas hechas de escayola y pintadas a mano y un sinfín de cosas más.

Compró varios artículos y decidió que ya era hora de volver a casa por hoy. Caminaba con parsimonia cuando vió salir a un chico de uno de los callejones. No le prestó mucha atención y siguió a lo suyo. Se fijó en que un grupo de hombres salía corriendo por el mismo callejón y el chico al llegar a su lado se abrazó a ella con fuerza. Le tomó tan de sorpresa que no supo reaccionar. Debería haber gritado o forcejeado para soltarse del completo desconocido pero su cuerpo era incapaz de moverse a pesar de que su corazón latía al triple de su velocidad normal. Por el rabillo del ojo vio cómo los hombres miraban alrededor de ellos pero no les prestaban atención. Supo que buscaban al chico pero por alguna razón no dijo nada. Sentía las manos del chico agarrándola con fuerza, aferrándose a ella cómo si la vida le fuera en ello. El tacto era cálido a pesar de que no era fácil atravesar las varias capas de tela que llevaba encima y su olor era masculino aunque con un toque dulce y afrutado.

Cuando los hombres se fueron el chico la soltó de golpe, separándola de sí mismo. Iba a pedirle una explicación o algo cuando escuchó al chico decirle un escueto “gracias” y salir corriendo por el lugar contrario a por el cual habían desaparecido los hombres.
-    
-      - ¡Espera! – dijo intentando que parase, pero no lo hizo.

Y allí se quedó ella clavada en el sitio, con un brazo estirado hacia  el desconocido en un vano intento por detenerle.
 

♣ 3 ♣
Second chances

Los días fueron pasando y la chica no dejaba de pensar en el desconocido. No había vuelto a verlo, a pesar de que cuando tenía la más mínima oportunidad volvía a esa parte de la ciudad con la esperanza de encontrárselo de nuevo.

Había recorrido las mismas calles una y otra vez, pero sin resultado. Más de una vez su mente le había jugado una mala pasada haciéndole creer que le veía pero al correr hacia el chico, descubría consternada que se había equivocado de persona.

Creía que se iba a volver loca. Estaba obsesionada con un completo desconocido sólo por el hecho de que le hubiese abrazado. Lo más triste de todo es que lo había hecho para escapar de un grupo de hombres que a saber por qué lo buscaban.

A primera vista el chico no parecía malo, pero que las apariencias engañaban era algo que sabía muy bien. Aún así no perdía la esperanza de encontrarlo. Se moría de curiosidad por saber su nombre, por saber por qué huía, de saber su historia… en resumen: quería saber su vida.

Se preguntaba si su vida sería muy diferente de la suya. ¿Estudiaría en alguna secundaria cercana a la suya? ¿Qué carrera le gustaría cursar? ¿Cuántos años tendría?

Formulando miles de preguntas en su cabeza se fue acercando a un local del cual salía el sonido de las cuerdas de una guitarra al ser rasgadas. La melodía le gustó a pesar de no ser de ninguna canción reconocida o al menos que ella recordase.

Sin darse cuenta se acercó a la ventana semiabierta para escuchar mejor. Por curiosidad echó un vistazo dentro y lo que vió la dejó sin respiración por unos segundos. Se frotó los ojos creyendo que de nuevo su mente había jugado con ella y volvió  a mirar dentro del local. El chico seguía tocando la guitarra, ajeno a todo, pero esta vez estaba segura de que era real.

Lo observó durante un rato, admirando la forma en la que él paseaba sus dedos hábiles por el mástil de la guitarra apretando en los lugares precisos para que, al rasgar las cuerdas con su otra mano, salieran preciosas notas que unidas unas a otras formaban esa canción. El chico tenía una espesa mata de pelo negro que caía desordenado y revuelto frente a sus ojos, tapándole la visión de todo cuanto aconteciera lejos de la guitarra que tocaba.

De repente levantó la cabeza en un intento vano por apartarse el pelo que le molestaba y ese gesto pilló por sorpresa a la chica quien al intentar agacharse para esconderse, trastabilló y calló de culo al suelo golpeándose con unas cajas que había a su lado, las cuales cayeron haciendo bastante más ruido del que le hubiera gustado.  

Aún así no perdía la esperanza de que el chico no le hubiese escuchado ya que tocaba la guitarra, así que se quedo muy quieta sin atreverse a levantarse cerrando los ojos, costumbre que tenía desde pequeña. De pequeña creía firmemente que si ella cerraba los ojos nadie más la vería. Pensaba que ya que ella no veía, los demás tampoco. Ahora a sus 18 años pensaba que eso era una completa estupidez pero no había perdido la manía de cerrar los ojos.
Cuando los abrió momentos después, vió una mano tendida hacia ella.

♫♪♫

Estaba tan de lleno metido en la tarea de rasgar las cuerdas que no se dió cuenta de que alguien le observaba. Sopló hacia su flequillo intentando que por ese método se le apartara de los ojos. Si, había llegado el momento de tener que cortarse el pelo, pero sabía que no podía, no al menos en un tiempo. Como soplando no era capaz de hacer que su pelo se apartara, elevo un poco la cabeza. 

Se escuchó un ruido fuera y dejando la guitarra salió a ver que lo había producido. Su sorpresa fue mayúscula cuando se encontró a una chica sentada en el suelo con los ojos cerrados. La observó por unos segundos ya que le sonaba familiar, hasta que recordó que era la chica que le había salvado el pellejo hacía unas semanas.

Se preguntaba qué hacía allí y cómo había logrado llegar hasta él. De repente un pequeño temor le invadió, si ella había conseguido llegar hasta él, otros también podrían. Debería volver a cambiar de escondite pronto, o tener mucho más cuidado. Volvió la vista a la muchacha y sonriendo le tendió la mano cuando vió que ésta comenzaba a abrir los ojos.

La chica al principio le miró algo asustada pero al final estrechó su mano. Su tacto era suave y su mano era pequeñita en comparación con la del muchacho. Con un ligero tirón la levantó del suelo. Era menuda y algo bajita, calculó que más o menos tendría su edad, quizá un par de años menos. Le apartó la melena que le tapaba el rostro con suavidad, era bastante mona. Su cara tenía cierto toque infantil aún, volvió a sonreír.
-    
          - ¡Hola! – Saludó el chico – Creo que fuí un poco grosero aquel día al irme sin presentarme. Me llamo Jonghyun. Gracias de nuevo por ayudarme… - hizo una pausa esperando que la chica le dijera su nombre. 
-      Yoojin… pero todo el mundo me llama Yoobi. – dijo por fin.
    -     Es un placer conocerte Yoobi. ¿Aceptarías que te invitase a tomar un café como agradecimiento por lo del otro día? – la miró esperando una respuesta sin perder la sonrisa.

Ella asintió algo tímida y el chico tiró de su mano para ir de camino a una cafetería de la zona. El lugar parecía antiguo pero bien cuidado. La fachada estaba recubierta por listones de madera. Le hizo subir los cuatro escalones y sorteando a las personas que estaban sentadas en las mesas de la pequeña terraza puesta en el rellano de la cafetería.

Al entrar en su interior el chico se dirigió hasta una especie de cabina donde había un tocadiscos y estanterías llenas de vinilos. Le dijo algo al hombre que estaba allí dentro y después la guió hasta una mesa libre cercana a la cabina. Enseguida  una camarera se acercó para hacerles el pedido, alejándose de nuevo. La música cambió y el chico cerró los ojos para dejarse empapar por la música. Sus dedos repiqueteaban sobre el banco de madera donde estaba sentado frente a la chica, la cual le miraba fascinada y poco a poco dejándose llevar por la melodía, cerró también los ojos moviendo la cabeza al compás del sonido. Jonghyun abrió los ojos y miró a la chica frente a él, quién seguía absorta en el ritmo. Sonrió de nuevo aunque ella no podía verlo.

Desde ese mismo instante pensó que le gustaría volver a ver a la chica más a menudo.

 ♣ 4 ♣
soulmates

Yoobi estaba sentada en un banco del parque esperando  a Jonghyun. Había cerrado los ojos dejando que los últimos rayos del sol de otoño le acariciasen la cara. Estaba algo nerviosa puesto que hacía semanas que no veía al chico debido a sus exámenes. Aunque la causa principal era porque le había traído una bufanda como regalo hecha por ella misma en los ratos que utilizaba para descansar entre horas y horas de estudio. No sabía si le gustaría o si tan siquiera usaba bufandas, ya que se habían conocido a principios de primavera. Y estaba claro que en esa época ya no se usaban.

Comenzó a mover sus pies de forma algo infantil sonriendo hacia el sol mientras apretaba contra su pecho la bolsa donde llevaba la bufanda. Últimamente estaba feliz sin motivo aparente.
-      
¿En qué piensas? – preguntó una voz conocida a su lado.
La chica abrió los ojos sonriendo al chico con amplitud.
-      En nada. Sólo disfrutaba del sol un poco. – Soltó una risita dulce y le tendió la bolsa. – Es para ti.  
-      ¿Para mí? ¿Por qué? ¿Qué es? – el chico la miró realmente curioso cogiendo lo que le tendía entre las manos.
-      Sí, para ti. Porque quería dártelo y si lo abres lo sabrás. – contestó a cada una de sus preguntas sin dejar de sonreírle.

El chico abrió la bolsa sacando un paquete de su interior. Rasgó el papel y vio la bufanda tejida con lana de color azul marino, pero no era de un color apagado y anticuado si no que era de un azul marino algo llamativo. El muchacho la tocó suavemente con sus dedos, paseándolos con suavidad de la misma manera que Yoobi le había visto hacer sobre las cuerdas de su guitarra. Enseguida se le dibujo una sonrisa en los labios del joven quién levantó la mirada hacia la chica mientras se ponía la bufanda alrededor del cuello.
-    
  Muchas gracias Yoobi no me lo esperaba. No tenías que haberme comprado nada. – le dijo.
-      No la compré. La he hecho yo y me alegro de que te haya gustado. – sonrió como siempre que veía al chico.
-      ¿La has hecho tú? ¿Pero no tenias que estudiar?- Elevó una ceja curioso y chica asintió.
-      -La hice en los ratos que usaba para despejarme.
-      Entonces es una razón para que me guste mucho más aún… ¿Qué te parece si aprovechando que hace un buen día damos un paseo en bicicleta por la orilla del rio? – propuso Jonghyun mientras se apartaba el flequillo, cada vez más largo, de los ojos.
-      Es un buen plan – concedió levantándose del banco de un salto. – ¡Vamos Jonghyun levanta! – se rió mientras tiraba de la mano del chico, el cual se levantó divertido.
-      ¿Y esa prisa?
-      Quiero pasear antes de que se vaya el sol…

Caminaron cogidos de la mano hasta el puesto donde se alquilaban las bicicletas en la otra punta del parque en el que se hallaban. Yoobi nunca se había parado a pensar en el por qué lo hacían, para ella era algo natural que le agarrara de la mano y la verdad era que le encantaba la sensación que le producía ese simple gesto del muchacho. Para ella significaba sentirse más cercana al chico. Y Jonghyun no parecía sentirse para nada incómodo si era ella quien le agarraba primero.

Cogieron una bicicleta con porta equipajes donde se sentó Yoobi bien agarrada a la cintura del chico mientras este manejaba la bici por el carril especifico que corría a lo largo de la orilla del rio Han. Cerró los ojos y apoyó la cabeza en la espalda de Jonghyun, disfrutando del paseo. A veces no necesitaban emitir sonido alguno para deleitarse de la compañía del otro. Les bastaba con estar cerca el uno del otro, era como un acuerdo tácito no escrito entre ellos.

Había días que no necesitaban hablar entre ellos para saber lo que querían. Con sólo una mirada, podían descifrar lo que el otro pensaba. A Yoobi eso le fascinaba puesto que se conocían desde hacia medio año pero creía firmemente que Jonghyun era su alma gemela. La conocía mejor que su mejor amiga Minkyung y eso que ellas habían crecido juntas. La extraña conexión que tenía con el chico le gustaba y le daba miedo a partes iguales. Era muy raro el tipo de amistad del que gozaban pero no quería cambiarlo por nada del mundo.

Sintió cómo Jonghyun paraba la bici y abriendo los ojos miró a su alrededor, enseguida supo el por qué había parado. Con una sonrisa bajó de la bicicleta y se dirigió al puestecillo de comida que había frente a ellos. Si había algo que su amigo amara más que las guitarras, eso indudablemente, era la comida. Adoraba comer y Yoobi disfrutaba viéndolo. Saboreaba cada bocado como si este fuera el último que fuese a dar en su vida. Y eso era algo muy raro en un chico de su edad.

Se sentó en una de las mesas mientras el chico dejaba la bici en algún lugar donde no molestase, reuniéndose con ella enseguida. Miró a ver que vendían en el puestecillo y sonrió al ver takoyakis entre las cosas que ofrecían. Tras ponerse de acuerdo pidieron varias cosas para comer. Tras pagar decidieron ir a devolver la bicicleta, puesto que estaba anocheciendo ya y deberían volver a casa.

Jonghyun la acompañó cómo siempre hasta la puerta de su casa, aunque por el camino pararon un rato en el parque cercano al domicilio de la chica. Se pusieron a jugar en los toboganes haciendo carreras a ver quien bajaba más rápido por ellos, jugando a hacer equilibrios en el sube y baja y finalmente se sentaron en los columpios. Jugaron a ver quién de los dos llegaba más alto y cuando se cansaron tan sólo se quedaron sentados allí, mirando al cielo.

Los dos adoraban mirar las estrellas aunque había pocos lugares desde dónde se pudiesen ver bien, ya que Seúl era una ciudad demasiado iluminada para el gusto de ambos.
-    
  - ¡Mira, una estrella fugaz! – dijo el chico señalando un punto en el cielo.
-      ¿Dónde? – preguntó mientras miraba hacia dónde le indicaba.

Aunque no vio nada por más que miró. Volvió la mirada esperando a que el chico le dijera dónde, pero lo único que se encontró fue a Jonghyun mirándola fijamente bastante más cerca de lo que estaba anteriormente a que ella elevara la mirada al cielo buscando la estrella fugaz. 


♣ 5 ♣
Kisses under the moonlight

Jonghyun observó a Yoobi mientras ésta miraba al cielo en busca de la estrella. Estrella que no existía, puesto que había sido una invención del chico. La muchacha tenía un perfil demasiado perfecto para él. La línea que dibujaba su nariz era recta y no era demasiado grande por lo que le daba aún un aspecto aniñado unido a su expresión de auténtica emoción por descubrir una estrella. Pero lo que más le gustaba al joven era la sonrisa que tenía.

Siguió mirándola acercándose poco a poco para verla mejor, en ese momento Yoobi se giró para mirarle y ambos se quedaron unos momentos así. Mantenían la mirada fija el uno en el otro. Yoobi sorprendida por encontrarse al chico tan cerca y Jonghyun totalmente ensimismado con ella. Tanto, que no se dió cuenta de que se iba acercando más a ella hasta que las puntas de sus narices se rozaron. Dispuesto a no perder la oportunidad que quizá no volviera a tener en su vida, movió levemente su cabeza de forma que acariciaba con su nariz la de Yoobi de manera muy lenta y suave ya que no quería asustarla. Observó cómo ella cerraba los ojos dejándose hacer y Jonghyun vio su oportunidad. Fue poco a poco acercándose a sus labios hasta que los rozó con los propios, llevó una de sus manos hasta el cuello de la chica dónde la dejó tras acariciarla con suavidad, uniendo por fin sus labios en un beso lento y cálido.

Al principio notó a Yoobi completamente tensa pero al cabo de unos segundos notó un ligero movimiento por su parte. Era leve pero poco a poco fue intensificándolo de la misma manera que se iba tornando el beso algo más rápido. Sintió las manos de la chica rodeándole el cuello para acercarse más a él, todo lo que la posición les dejaba puesto que estaban sentados aún en los columpios.

Jonghyun se sintió demasiado bien y relajado cómo hacía mucho tiempo que no se sentía. Y decidió en ese mismo instante que quería pasar el resto de su vida junto a ella. Yoobi le hacía olvidarse de que realmente estaba en peligro cada vez que iban a cualquier sitio juntos, cada vez que paseaban de la mano, cada vez que se quedaba mucho tiempo en un mismo lugar. Pero eso le daba igual puesto que estando con ella realmente se sentía en paz con el mundo y con él mismo. Cada vez que estaba con ella, Jonghyun deseaba tener un futuro digno, quería olvidar su pasado. Ese pasado del cual huía y del que no le había hablado aún a la chica. Algún día lo haría. No quería engañarla. No a ella. La única persona que le había conocido por completo y de la que ni quería, ni podía separarse.
Realmente no sabía qué era lo que sentía por Yoobi pero tampoco se había parado a pensarlo, para ser sinceros, lo único de lo que estaba seguro es que le gustaba demasiado su compañía. Y mientras fuera posible no se alejaría de ella. Además ahora tenía otra razón para no hacerlo, había conseguido besarla.

Poco a poco se separó de sus labios, aunque le costó un verdadero esfuerzo hacerlo. Miró a Yoobi quien aún tenía los ojos cerrados y los labios algo entreabiertos. La luz de la luna llena la bañaba por completo y le hacía tener un aspecto algo sobrenatural cómo si fuera un ángel bajado a la Tierra. Pero seguía siendo preciosa.

Ella abrió los ojos y le sonrió, como un acto reflejo, el hizo lo mismo. El sonido de un móvil les sacó a ambos de la especie de trance en el que se hallaban. Yoobi dió un respingo al oír la melodía y rápidamente contestó a la llamada. Tras colgar miró al chico.
-     
- Era mi madre. Debería ir a casa ya, es tarde. – le sonrió de nuevo.
-      ¿Quieres que te acompañe? ¿O crees que estará tu madre esperándote en la puerta?
-      Me gustaría que me acompañaras. – se levantó del columpio y le tendió la mano esperando a que el chico se levantase.

Jonghyun le agarró de la mano una vez puesto en pie y caminó junto a ella hasta su casa. No hablaron por el camino, pero ambos pensaban en el beso. Para Yoobi había sido su primer contacto con labios ajenos y le había gustado mucho, quizá porque Jonghyun le agradaba o quizá porque secretamente había soñado con que el chico fuera el primero en besarla. Eso la hacía muy feliz. Para él no era su primer beso pero sin duda había sido el primero con sentimiento y sin duda era el mejor que había tenido hasta ahora. Se paró al llegar a la puerta de la casa de la chica.
-     
- Buenas noches Yoobi, que descanses. – le dijo mientras soltaba su mano. Ella asintió alejándose hacia la puerta.
-      ¡Jong! – le llamó mientras se daba media vuelta y corría hacia él. Al llegar le abrazó y volvio a besarle aunque esta vez fue más corto que el anterior – ¡Buenas noches!

Y dicho eso desapareció tras la puerta de su casa dejando a Jonghyun sonriendo de manera estúpida parado en medio de la calle bajo la luz de la luna.

♫♪♫

Yoobi salió del instituto hablando con Minkyung sobre lo que harían para el trabajo que les habían mandado en clase de ética, aunque en su mente solo había un pensamiento: quería ver a Jonghyun. Estos últimos días se habían besado más veces y con cada beso Yoobi sentía que se moría. Su corazón se aceleraba a un ritmo tan rápido que pensaba que se le iba a escapar del pecho en cualquier momento. Sentir los cálidos besos, sus fuertes manos agarrándola o acariciándola, su respiración igual de agitada que la suya o sus labios suaves y húmedos… eso la volvía loca. Loca y necesitada de sus besos, de su cercanía. Creía que si se separase ahora de Jonghyun no sería capaz de seguir su vida con normalidad. Él le había dado un giro de 180 grados a su existencia con solo un abrazo. Y eso había hecho que ella apreciara la vida con nuevos ojos. Su vida ahora estaba llena de emociones que cambiaban cada 5 minutos como si viviera continuamente en una montaña rusa.

A pesar de los miles de besos que se habían dado, a pesar de pasarse casi todas las tardes juntos… aun no habían hablado de definir su relación. Oficialmente no se habían pronunciado sobre si eran pareja o no, aunque oficiosamente Minkyung decía que si eran novios.

Caminaban barajando opciones sobre si era mejor comparar los valores de la sociedad antigua con la actual o hacer cualquier otra cosa, cuando sintieron que alguien se paraba frente a ellas tapándoles el poco sol que había en noviembre. 
Ambas alzaron la mirada, puesto que no eran muy altas que se dijera y la persona frente a ellas les sacaba varias decenas de centímetros como poco. Yoobi sonrió al verle pero Minkyung tenía bastante mal genio y puesto que no conocía al chico parado frente a ellas unido a que odiaba perderse cualquier mínimo rayo de sol… comenzó a quejarse.
-     
 - ¡Yah! ¡Apártate, me estas quitando el sol! Y si tienes algo que decirme dilo rápido que tengo prisa.

La verdad es que Minkyung tenía decenas de chicos a sus pies, todos los días tenía varias cartas de chicos declarándose. Cosa que Yoobi no entendía porque su amiga tenía bastante mal genio y muy poco aguante.

El chico la miró curioso unos segundos y después se giró hacia Yoobi, ignorando por completo a la otra chica que le metía prisa para que le dijera lo que había venido a decirle. Pero obviamente Jonghyun no era uno de esos chicos que venían a declararse a Minkyung. Él ya había encontrado a la chica por la cual perdía la cabeza, el norte y hasta su alma si eso era necesario.
-     
- ¿Te apetece ir al cine esta tarde? He leído por ahí que ponen una película con muy buenas críticas, es de esas que te gustan a ti y pensé que te gustaría verla. – le dijo a la chica.
-      Esta tarde estoy ocupada – respondió Minkyung quien tenía los ojos cerrados y una actitud que denotaba cansancio ya que estaba aburrida de que todos los días se le declarase alguien.
-      Perdona, pero no te lo preguntaba a ti. – respondió Jonghyun riéndose.

Minkyung abrió los ojos como platos mirando al chico. Lo observó con detenimiento: alto, guapo, atlético y con un toque rebelde. Ese fue su veredicto, al que añadió “interesante”. Ese tipo de chicos era los que le gustaban y los que nunca se le declaraban. El hecho de tener uno frente a ella le gustó demasiado. 

Pero escuchó que no era a ella a quien se dirigía y miró detrás de sí para ver a quien podía ser. Pero no vio más que a grupitos de chicos salir del instituto. Se giró de nuevo y vio casi con horror cómo el chico estaba mirando a Yoobi. “¡No puede ser, es demasiado para ella!” Su amiga se giró sonriendo de una manera que nunca le había visto. Era demasiado brillante, demasiado feliz. Y entonces algo en su cabeza hizo click y se dio cuenta de que ese chico era el famoso Jonghyun del que tanto hablaba Yoobi y del que nunca le había enseñado fotos. Dió por supuesto que el chico sería feo, pero ahora que lo tenía en frente sabía que su amiga no se lo había mostrado por que la conocía demasiado bien y sabía que era su tipo de chico. Y obviamente no quería que se lo quitara, aunque algo dentro de ella le dijo que eso era imposible puesto que la mirada de Jonghyun no dejaba lugar a dudas de que estaba enamorado de su amiga. Bufó casi imperceptiblemente por la suerte que ella tenía, pero lo de imperceptiblemente debió de ocurrir sólo en su mente puesto que ambos la miraron.
-    
  - Minkyung, éste es Jonghyun. Jong, ésta es mi mejor amiga. – Yoobi hizo las presentaciones.
-      Es un placer conocerte – dijo el chico sonriendo de forma amistosa.
-      Lo mismo digo, por fin te conozco, ya pensé que eras una invención de mi amiga… - Yoobi la miró curiosa. – me alegro de que seas real. Yo tengo que irme ya, Yoobi no te olvides de que mañana empezamos el trabajo y no puedes escaquearte con tu novio. – ambos se miraron algo nerviosos pero Minkyung hizo como que no se daba cuenta - ¡Hasta mañana! – y diciendo eso desapareció.

Yoobi y Jonghyun se quedaron un rato pensando en las palabras de la chica había dicho y ambos llegaron a la conclusión de que debían hablar del tema. Comenzaron a caminar hacia el centro de la ciudad donde se encontraban los cines, agarrados de la mano como siempre.
-     
- Yoobi... - empezó a decir el chico.
-      Jong… no le hagas caso… creo que solo estaba celosa por que ella no encuentra a alguien que le guste de verdad. Sólo se le declaran chicos que no son su tipo. Pero tú si lo eres y es por eso que dijo lo de novio, pero…
-      Pero a mí me gustaría serlo. – le cortó.
-      ¿Qué?
-      Que me gustaría que fuéramos novios. – la miró a los ojos – Yoobi, prácticamente lo somos, solo que no tenemos fecha.

La chica le miró con la cara reflejando las miles de emociones que la recorrían por dentro. Quería gritar, quería correr, quería saltar, quería abrazarle, quería besarle, pero sobretodo quería ser su novia. Sí, eso quería. Y se dió cuenta de que hacía tiempo que lo deseaba.
-    
    - Me encantaría ser tu novia Jong. – le dijo con una sonrisa tan brillante que el chico pensó que se quedaría ciego.

Él la abrazó y besó con amor como nunca antes lo había hecho y ella creyó haber muerto entre sus brazos.


Øðïnê

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