Esta historia fue escrita para una personita muy especial, mi @Aiko_411. Espero haber hecho una historia al menos decente.
♣ 1
♣
Memories
La joven mujer caminaba con prisa por la calle buscando un taxi libre,
pero a esa hora y en esa zona de la cuidad no solía haber ninguno. Aún así no
perdía la esperanza y parecía ser que hoy estaba de suerte puesto que uno de
ellos enfiló la calle en la que se hallaba. Hizo señas con la mano para que
parara y en cuanto este llegó a su altura, cogió la manilla de la puerta para
abrirla. Y de repente la escuchó. Su canción. Esa canción que le trajo
recuerdos de aquel chico que conoció años atrás.
Oyó al taxista decirle algo, pero sonó de un modo lejano puesto que su
mente estaba lejos, perdida en la melodía de esa canción. Soltó la manilla de
la puerta al tiempo que una lagrima se hacía camino por su mejilla. Se giró
descubriendo con sorpresa que estaba frente a la cafetería a la cual él la
había llevado. Dónde le había enseñado esa canción por primera vez.
El lugar no había cambiado en absoluto a través de los años. Los
pequeños arbustos que decoraban cada lado de la puerta, seguían allí igual que
los recordaba. Las pequeñas mesas puestas en el rellano delante de la puerta
habían sido reemplazadas por unas más modernas, pero seguían el mismo modelo
que las anteriores. La madera que recubría la fachada estaba algo desgastada
por el paso de los años, pero estaba tan limpia como recordaba.
Movida por un resorte, dió un par de pasos subiendo los cuatro
escalones que le llevaban a la pequeña terraza y una vez frente a la puerta se
paró en seco. Se sentía emocionada y asustada a partes iguales. Aún así decidió
entrar.
Buscó con la mirada entre el gentío que había allí pero no lo
encontró. Estaba segura de que por muchos años que hubieran pasado, por mucho
que él hubiese cambiado… ella le reconocería. Volvió a mirar una segunda vez con el mismo
resultado. Frustrada, se dió la vuelta y salió de la cafetería. Se quedó
clavada en la puerta con los ojos llenos de lágrimas, que no tardaron en caer
aunque ella no pareció notarlo. La música seguía sonando en la cafetería y en
su cabeza, trayéndole miles de recuerdos vividos con él.
Y entonces recordó su historia.
♣ 2
♣
Meeting
El chico estaba parado en un callejón con las manos apoyadas en las
rodillas en un intento vano por recobrar el aliento. Correr no era su fuerte y
era un milagro que aún no le hubiesen pillado. Resopló elevando la mirada
encontrándose de lleno con varios carteles con su fotografía pegados por la
pared. Bufó arrancándolos de mala gana, cuando de repente escucho ruido de
multitud de pasos y a alguien dar la voz de alarma.
No dudó en salir corriendo de nuevo a pesar de que la garganta la
tenía completamente reseca y parecía que
iba a echar los pulmones por la boca. Escapó por entre los miles de callejones
que se entremezclaban, pasando de uno a otro tan veloz como podía, esquivando
las miles de cosas que por allí había desperdigadas. Tropezó con un montón de
cajas que le hicieron caer de morros al suelo. Maldiciendo en todos los idiomas
que sabía, se levantó lo más rápido que pudo y corrió de nuevo hasta el
siguiente callejón.
Miró atrás ya que escuchaba los pasos muy cercanos y al volverse hacia
delante se enredó de lleno entre varias prendas de ropa tendidas entre dos
edificios. Cuando consiguió quitárselas de encima, agarró una gabardina la cual
se puso con rapidez sobre su ropa y al salir del callejón comenzó a andar con
tranquilidad por la amplia calle a la que había ido a dar. Vió a una chica
caminar hacia donde él estaba. Caminaba de manera lenta y tranquila
contrastando con los rápidos pasos de sus perseguidores. Al llegar a su altura
la abrazó con fuerza dando la espalda al grupo de hombres que en ese momento
salían por la callejuela. Se mantuvo en silencio bien aferrado a la chica,
rezando por que a ella no le diera por gritar y delatarle. Los hombres pasaron
por detrás de su espalda y él se mantuvo en tensión olvidándose hasta de
respirar por unos segundos que le parecieron horas hasta que escuchó como
decían que lo habían perdido y que era mejor volver a la base.
Cuando realmente estuvo seguro de que se habían quedado solos en la
calle, se separó de la chica. La observó por unos segundos grabando su cara en
su memoria.
-
- Gracias.
Y eso fue todo lo que dijo antes de darse la vuelta y correr en
dirección contraria a la que habían tomado los hombres.
♫♪♫
La chica caminaba tranquila por
la calle. Realmente necesitaba pasear, tomar el aire. Se había pasado el último
mes encerrada en casa estudiando sin parar para conseguir aprobar los exámenes
parciales. Necesitaba trabajar duro para conseguir la nota para poder ir a la
universidad de sus sueños.
Había escogido una parte de la
ciudad por la que nunca había estado. Quería descubrir los encantos de la
enorme metrópolis en la que vivía. Hasta ahora lo que había visitado le había
gustado bastante. Era una inmensa maraña de pequeñas callejuelas y angostillos
pero que tenían su encanto. Algunos tenían pequeñas tiendecitas artesanales
escondidas en los bajos de los edificios. Recorrió unas cuantas de éstas
encontrando cosas verdaderamente sorprendentes, como libros antiguos en muy
buen estado, figuritas hechas de escayola y pintadas a mano y un sinfín de
cosas más.
Compró varios artículos y
decidió que ya era hora de volver a casa por hoy. Caminaba con parsimonia
cuando vió salir a un chico de uno de los callejones. No le prestó mucha
atención y siguió a lo suyo. Se fijó en que un grupo de hombres salía corriendo
por el mismo callejón y el chico al llegar a su lado se abrazó a ella con
fuerza. Le tomó tan de sorpresa que no supo reaccionar. Debería haber gritado o
forcejeado para soltarse del completo desconocido pero su cuerpo era incapaz de
moverse a pesar de que su corazón latía al triple de su velocidad normal. Por
el rabillo del ojo vio cómo los hombres miraban alrededor de ellos pero no les
prestaban atención. Supo que buscaban al chico pero por alguna razón no dijo
nada. Sentía las manos del chico agarrándola con fuerza, aferrándose a ella
cómo si la vida le fuera en ello. El tacto era cálido a pesar de que no era
fácil atravesar las varias capas de tela que llevaba encima y su olor era
masculino aunque con un toque dulce y afrutado.
Cuando los hombres se fueron el
chico la soltó de golpe, separándola de sí mismo. Iba a pedirle una explicación
o algo cuando escuchó al chico decirle un escueto “gracias”
y salir corriendo por el lugar contrario a por el cual habían desaparecido los
hombres.
-
- - ¡Espera! –
dijo intentando que parase, pero no lo hizo.
Y allí se quedó ella clavada en
el sitio, con un brazo estirado hacia el
desconocido en un vano intento por detenerle.
♣ 3 ♣
Second chances
Los días fueron pasando y la
chica no dejaba de pensar en el desconocido. No había vuelto a verlo, a pesar
de que cuando tenía la más mínima oportunidad volvía a esa parte de la ciudad
con la esperanza de encontrárselo de nuevo.
Había recorrido las mismas
calles una y otra vez, pero sin resultado. Más de una vez su mente le había
jugado una mala pasada haciéndole creer que le veía pero al correr hacia el
chico, descubría consternada que se había equivocado de persona.
Creía que se iba a volver loca.
Estaba obsesionada con un completo desconocido sólo por el hecho de que le
hubiese abrazado. Lo más triste de todo es que lo había hecho para escapar de
un grupo de hombres que a saber por qué lo buscaban.
A primera vista el chico no
parecía malo, pero que las apariencias engañaban era algo que sabía muy bien.
Aún así no perdía la esperanza de encontrarlo. Se moría de curiosidad por saber
su nombre, por saber por qué huía, de saber su historia… en resumen: quería saber su vida.
Se preguntaba si su vida sería
muy diferente de la suya. ¿Estudiaría en alguna secundaria cercana a la suya? ¿Qué
carrera le gustaría cursar? ¿Cuántos años tendría?
Formulando miles de preguntas
en su cabeza se fue acercando a un local del cual salía el sonido de las
cuerdas de una guitarra al ser rasgadas. La melodía le gustó a pesar de no ser
de ninguna canción reconocida o al menos que ella recordase.
Sin darse cuenta se acercó a la
ventana semiabierta para escuchar mejor. Por curiosidad echó un vistazo dentro
y lo que vió la dejó sin respiración por unos segundos. Se frotó los ojos
creyendo que de nuevo su mente había jugado con ella y volvió a mirar dentro del local. El chico seguía
tocando la guitarra, ajeno a todo, pero esta vez estaba segura de que era real.
Lo observó durante un rato,
admirando la forma en la que él paseaba sus dedos hábiles por el mástil de la
guitarra apretando en los lugares precisos para que, al rasgar las cuerdas con
su otra mano, salieran preciosas notas que unidas unas a otras formaban esa
canción. El chico tenía una espesa mata de pelo negro que caía desordenado y
revuelto frente a sus ojos, tapándole la visión de todo cuanto aconteciera
lejos de la guitarra que tocaba.
De repente levantó la cabeza en
un intento vano por apartarse el pelo que le molestaba y ese gesto pilló por
sorpresa a la chica quien al intentar agacharse para esconderse, trastabilló y
calló de culo al suelo golpeándose con unas cajas que había a su lado, las
cuales cayeron haciendo bastante más ruido del que le hubiera gustado.
Aún así no perdía la esperanza
de que el chico no le hubiese escuchado ya que tocaba la guitarra, así que se
quedo muy quieta sin atreverse a levantarse cerrando los ojos, costumbre que
tenía desde pequeña. De pequeña creía firmemente que si ella cerraba los ojos
nadie más la vería. Pensaba que ya que ella no veía, los demás tampoco. Ahora a
sus 18 años pensaba que eso era una completa estupidez pero no había perdido la
manía de cerrar los ojos.
Cuando los abrió momentos
después, vió una mano tendida hacia ella.
♫♪♫
Estaba tan de lleno metido en la tarea de rasgar las cuerdas que no se
dió cuenta de que alguien le observaba. Sopló hacia su flequillo intentando que
por ese método se le apartara de los ojos. Si, había llegado el momento de
tener que cortarse el pelo, pero sabía que no podía, no al menos en un tiempo. Como
soplando no era capaz de hacer que su pelo se apartara, elevo un poco la
cabeza.
Se escuchó un ruido fuera y dejando la guitarra salió a ver que lo
había producido. Su sorpresa fue mayúscula cuando se encontró a una chica
sentada en el suelo con los ojos cerrados. La observó por unos segundos ya que
le sonaba familiar, hasta que recordó que era la chica que le había salvado el
pellejo hacía unas semanas.
Se preguntaba qué hacía allí y cómo había logrado llegar hasta él. De
repente un pequeño temor le invadió, si ella había conseguido llegar hasta él,
otros también podrían. Debería volver a cambiar de escondite pronto, o tener
mucho más cuidado. Volvió la vista a la muchacha y sonriendo le tendió la mano
cuando vió que ésta comenzaba a abrir los ojos.
La chica al principio le miró algo asustada pero al final estrechó su
mano. Su tacto era suave y su mano era pequeñita en comparación con la del
muchacho. Con un ligero tirón la levantó del suelo. Era menuda y algo bajita,
calculó que más o menos tendría su edad, quizá un par de años menos. Le apartó
la melena que le tapaba el rostro con suavidad, era bastante mona. Su cara
tenía cierto toque infantil aún, volvió a sonreír.
-
- ¡Hola! – Saludó el chico – Creo que fuí un
poco grosero aquel día al irme sin presentarme. Me llamo Jonghyun. Gracias de
nuevo por ayudarme… - hizo una pausa esperando que la chica
le dijera su nombre.
- Yoojin… pero todo el
mundo me llama Yoobi. – dijo por fin.
- Es un placer
conocerte Yoobi. ¿Aceptarías que te invitase a tomar un café como
agradecimiento por lo del otro día? – la miró
esperando una respuesta sin perder la sonrisa.
Ella asintió algo tímida y el chico tiró de su mano para ir de camino
a una cafetería de la zona. El lugar parecía antiguo pero bien cuidado. La
fachada estaba recubierta por listones de madera. Le hizo subir los cuatro
escalones y sorteando a las personas que estaban sentadas en las mesas de la
pequeña terraza puesta en el rellano de la cafetería.
Al entrar en su interior el chico se dirigió hasta una especie de
cabina donde había un tocadiscos y estanterías llenas de vinilos. Le dijo algo
al hombre que estaba allí dentro y después la guió hasta una mesa libre cercana
a la cabina. Enseguida una camarera se
acercó para hacerles el pedido, alejándose de nuevo. La música cambió y el
chico cerró los ojos para dejarse empapar por la música. Sus dedos
repiqueteaban sobre el banco de madera donde estaba sentado frente a la chica,
la cual le miraba fascinada y poco a poco dejándose llevar por la melodía,
cerró también los ojos moviendo la cabeza al compás del sonido. Jonghyun abrió
los ojos y miró a la chica frente a él, quién seguía absorta en el ritmo.
Sonrió de nuevo aunque ella no podía verlo.
Desde ese mismo instante pensó que le gustaría volver a ver a la chica
más a menudo.
♣ 4 ♣
soulmates
Yoobi estaba sentada en un
banco del parque esperando a Jonghyun.
Había cerrado los ojos dejando que los últimos rayos del sol de otoño le
acariciasen la cara. Estaba algo nerviosa puesto que hacía semanas que no veía
al chico debido a sus exámenes. Aunque la causa principal era porque le había
traído una bufanda como regalo hecha por ella misma en los ratos que utilizaba
para descansar entre horas y horas de estudio. No sabía si le gustaría o si tan
siquiera usaba bufandas, ya que se habían conocido a principios de primavera. Y
estaba claro que en esa época ya no se usaban.
Comenzó a mover sus pies de
forma algo infantil sonriendo hacia el sol mientras apretaba contra su pecho la
bolsa donde llevaba la bufanda. Últimamente estaba feliz sin motivo aparente.
-
¿En qué piensas? – preguntó una voz conocida a su lado.
La chica abrió los ojos
sonriendo al chico con amplitud.
- En nada. Sólo disfrutaba del sol un poco. – Soltó una risita dulce y le tendió la bolsa. – Es para ti.
- ¿Para mí? ¿Por qué? ¿Qué es? – el chico la miró realmente curioso cogiendo lo que le
tendía entre las manos.
- Sí, para ti. Porque quería dártelo y si lo abres lo sabrás. – contestó a cada una de sus preguntas sin dejar de
sonreírle.
El chico abrió la bolsa sacando
un paquete de su interior. Rasgó el papel y vio la bufanda tejida con lana de
color azul marino, pero no era de un color apagado y anticuado si no que era de
un azul marino algo llamativo. El muchacho la tocó suavemente con sus dedos,
paseándolos con suavidad de la misma manera que Yoobi le había visto hacer
sobre las cuerdas de su guitarra. Enseguida se le dibujo una sonrisa en los
labios del joven quién levantó la mirada hacia la chica mientras se ponía la
bufanda alrededor del cuello.
-
Muchas gracias Yoobi no me lo esperaba. No tenías que
haberme comprado nada. –
le dijo.
- No la compré. La he hecho yo y me alegro de que te haya
gustado. – sonrió como
siempre que veía al chico.
- ¿La has hecho tú? ¿Pero no tenias que estudiar?- Elevó una
ceja curioso y chica asintió.
- -La hice en los ratos que usaba para despejarme.
- Entonces es una razón para que me guste mucho más aún… ¿Qué te parece si aprovechando que hace un buen día damos
un paseo en bicicleta por la orilla del rio? – propuso Jonghyun mientras se apartaba el flequillo, cada
vez más largo, de los ojos.
- Es un buen plan – concedió levantándose del banco de un salto. – ¡Vamos Jonghyun levanta! – se rió mientras tiraba de la mano del chico, el cual se
levantó divertido.
- ¿Y esa prisa?
- Quiero pasear antes de que se vaya el sol…
Caminaron cogidos de la mano
hasta el puesto donde se alquilaban las bicicletas en la otra punta del parque
en el que se hallaban. Yoobi nunca se había parado a pensar en el por qué lo
hacían, para ella era algo natural que le agarrara de la mano y la verdad era
que le encantaba la sensación que le producía ese simple gesto del muchacho.
Para ella significaba sentirse más cercana al chico. Y Jonghyun no parecía
sentirse para nada incómodo si era ella quien le agarraba primero.
Cogieron una bicicleta con porta
equipajes donde se sentó Yoobi bien agarrada a la cintura del chico mientras
este manejaba la bici por el carril especifico que corría a lo largo de la
orilla del rio Han. Cerró los ojos y apoyó la cabeza en la espalda de Jonghyun,
disfrutando del paseo. A veces no necesitaban emitir sonido alguno para
deleitarse de la compañía del otro. Les bastaba con estar cerca el uno del
otro, era como un acuerdo tácito no escrito entre ellos.
Había días que no necesitaban
hablar entre ellos para saber lo que querían. Con sólo una mirada, podían
descifrar lo que el otro pensaba. A Yoobi eso le fascinaba puesto que se
conocían desde hacia medio año pero creía firmemente que Jonghyun era su alma
gemela. La conocía mejor que su mejor amiga Minkyung y eso que ellas habían
crecido juntas. La extraña conexión que tenía con el chico le gustaba y le daba
miedo a partes iguales. Era muy raro el tipo de amistad del que gozaban pero no
quería cambiarlo por nada del mundo.
Sintió cómo Jonghyun paraba la
bici y abriendo los ojos miró a su alrededor, enseguida supo el por qué había
parado. Con una sonrisa bajó de la bicicleta y se dirigió al puestecillo de
comida que había frente a ellos. Si había algo que su amigo amara más que las
guitarras, eso indudablemente, era la comida. Adoraba comer y Yoobi disfrutaba
viéndolo. Saboreaba cada bocado como si este fuera el último que fuese a dar en
su vida. Y eso era algo muy raro en un chico de su edad.
Se sentó en una de las mesas
mientras el chico dejaba la bici en algún lugar donde no molestase, reuniéndose
con ella enseguida. Miró a ver que vendían en el puestecillo y sonrió al ver
takoyakis entre las cosas que ofrecían. Tras ponerse de acuerdo pidieron varias
cosas para comer. Tras pagar decidieron ir a devolver la bicicleta, puesto que
estaba anocheciendo ya y deberían volver a casa.
Jonghyun la acompañó cómo
siempre hasta la puerta de su casa, aunque por el camino pararon un rato en el
parque cercano al domicilio de la chica. Se pusieron a jugar en los toboganes
haciendo carreras a ver quien bajaba más rápido por ellos, jugando a hacer
equilibrios en el sube y baja y finalmente se sentaron en los columpios.
Jugaron a ver quién de los dos llegaba más alto y cuando se cansaron tan sólo
se quedaron sentados allí, mirando al cielo.
Los dos adoraban mirar las
estrellas aunque había pocos lugares desde dónde se pudiesen ver bien, ya que
Seúl era una ciudad demasiado iluminada para el gusto de ambos.
-
- ¡Mira, una estrella fugaz! – dijo el chico señalando un punto en el cielo.
- ¿Dónde? –
preguntó mientras miraba hacia dónde le indicaba.
Aunque no vio nada por más que
miró. Volvió la mirada esperando a que el chico le dijera dónde, pero lo único
que se encontró fue a Jonghyun mirándola fijamente bastante más cerca de lo que
estaba anteriormente a que ella elevara la mirada al cielo buscando la estrella
fugaz.
♣ 5 ♣
Kisses
under the moonlight
Jonghyun observó a Yoobi mientras ésta miraba al cielo
en busca de la estrella. Estrella que no existía, puesto que había sido una
invención del chico. La muchacha tenía un perfil demasiado perfecto para él. La
línea que dibujaba su nariz era recta y no era demasiado grande por lo que le
daba aún un aspecto aniñado unido a su expresión de auténtica emoción por
descubrir una estrella. Pero lo que más le gustaba al joven era la sonrisa que
tenía.
Siguió mirándola acercándose poco a poco para verla mejor,
en ese momento Yoobi se giró para mirarle y ambos se quedaron unos momentos
así. Mantenían la mirada fija el uno en el otro. Yoobi sorprendida por
encontrarse al chico tan cerca y Jonghyun totalmente ensimismado con ella.
Tanto, que no se dió cuenta de que se iba acercando más a ella hasta que las
puntas de sus narices se rozaron. Dispuesto a no perder la oportunidad que
quizá no volviera a tener en su vida, movió levemente su cabeza de forma que
acariciaba con su nariz la de Yoobi de manera muy lenta y suave ya que no
quería asustarla. Observó cómo ella cerraba los ojos dejándose hacer y Jonghyun
vio su oportunidad. Fue poco a poco acercándose a sus labios hasta que los rozó
con los propios, llevó una de sus manos hasta el cuello de la chica dónde la
dejó tras acariciarla con suavidad, uniendo por fin sus labios en un beso lento
y cálido.
Al principio notó a Yoobi completamente tensa pero al
cabo de unos segundos notó un ligero movimiento por su parte. Era leve pero
poco a poco fue intensificándolo de la misma manera que se iba tornando el beso
algo más rápido. Sintió las manos de la chica rodeándole el cuello para
acercarse más a él, todo lo que la posición les dejaba puesto que estaban sentados
aún en los columpios.
Jonghyun se sintió demasiado bien y relajado cómo
hacía mucho tiempo que no se sentía. Y decidió en ese mismo instante que quería
pasar el resto de su vida junto a ella. Yoobi le hacía olvidarse de que
realmente estaba en peligro cada vez que iban a cualquier sitio juntos, cada
vez que paseaban de la mano, cada vez que se quedaba mucho tiempo en un mismo
lugar. Pero eso le daba igual puesto que estando con ella realmente se sentía
en paz con el mundo y con él mismo. Cada vez que estaba con ella, Jonghyun
deseaba tener un futuro digno, quería olvidar su pasado. Ese pasado del cual
huía y del que no le había hablado aún a la chica. Algún día lo haría. No
quería engañarla. No a ella. La única persona que le había conocido por completo
y de la que ni quería, ni podía separarse.
Realmente no sabía qué era lo que sentía por Yoobi
pero tampoco se había parado a pensarlo, para ser sinceros, lo único de lo que
estaba seguro es que le gustaba demasiado su compañía. Y mientras fuera posible
no se alejaría de ella. Además ahora tenía otra razón para no hacerlo, había
conseguido besarla.
Poco a poco se separó de sus labios, aunque le costó
un verdadero esfuerzo hacerlo. Miró a Yoobi quien aún tenía los ojos cerrados y
los labios algo entreabiertos. La luz de la luna llena la bañaba por completo y
le hacía tener un aspecto algo sobrenatural cómo si fuera un ángel bajado a la
Tierra. Pero seguía siendo preciosa.
Ella abrió los ojos y le sonrió, como un acto reflejo,
el hizo lo mismo. El sonido de un móvil les sacó a ambos de la especie de
trance en el que se hallaban. Yoobi dió un respingo al oír la melodía y
rápidamente contestó a la llamada. Tras colgar miró al chico.
-
- Era mi madre. Debería ir a casa
ya, es tarde. – le sonrió de nuevo.
-
¿Quieres que te acompañe? ¿O
crees que estará tu madre esperándote en la puerta?
-
Me gustaría que me acompañaras. – se
levantó del columpio y le tendió la mano esperando a que el chico se levantase.
Jonghyun le agarró de la mano una vez puesto en pie y
caminó junto a ella hasta su casa. No hablaron por el camino, pero ambos
pensaban en el beso. Para Yoobi había sido su primer contacto con labios ajenos
y le había gustado mucho, quizá porque Jonghyun le agradaba o quizá porque
secretamente había soñado con que el chico fuera el primero en besarla. Eso la
hacía muy feliz. Para él no era su primer beso pero sin duda había sido el
primero con sentimiento y sin duda era el mejor que había tenido hasta ahora.
Se paró al llegar a la puerta de la casa de la chica.
-
- Buenas noches Yoobi, que
descanses. – le dijo mientras soltaba su mano. Ella asintió
alejándose hacia la puerta.
-
¡Jong! – le
llamó mientras se daba media vuelta y corría hacia él. Al llegar le abrazó y
volvio a besarle aunque esta vez fue más corto que el anterior –
¡Buenas noches!
Y dicho eso desapareció tras la puerta de su casa
dejando a Jonghyun sonriendo de manera estúpida parado en medio de la calle
bajo la luz de la luna.
♫♪♫
Yoobi
salió del instituto hablando con Minkyung sobre lo que harían para el trabajo
que les habían mandado en clase de ética, aunque en su mente solo había un
pensamiento: quería ver a Jonghyun. Estos últimos días se habían besado más
veces y con cada beso Yoobi sentía que se moría. Su corazón se aceleraba a un
ritmo tan rápido que pensaba que se le iba a escapar del pecho en cualquier
momento. Sentir los cálidos besos, sus fuertes manos agarrándola o
acariciándola, su respiración igual de agitada que la suya o sus labios suaves
y húmedos… eso la volvía loca. Loca y
necesitada de sus besos, de su cercanía. Creía que si se separase ahora de
Jonghyun no sería capaz de seguir su vida con normalidad. Él le había dado un
giro de 180 grados a su existencia con solo un abrazo. Y eso había hecho que
ella apreciara la vida con nuevos ojos. Su vida ahora estaba llena de emociones
que cambiaban cada 5 minutos como si viviera continuamente en una montaña rusa.
A
pesar de los miles de besos que se habían dado, a pesar de pasarse casi todas
las tardes juntos… aun no habían hablado de
definir su relación. Oficialmente no se habían pronunciado sobre si eran pareja
o no, aunque oficiosamente Minkyung decía que si eran novios.
Caminaban
barajando opciones sobre si era mejor comparar los valores de la sociedad
antigua con la actual o hacer cualquier otra cosa, cuando sintieron que alguien
se paraba frente a ellas tapándoles el poco sol que había en noviembre.
Ambas
alzaron la mirada, puesto que no eran muy altas que se dijera y la persona
frente a ellas les sacaba varias decenas de centímetros como poco. Yoobi sonrió
al verle pero Minkyung tenía bastante mal genio y puesto que no conocía al
chico parado frente a ellas unido a que odiaba perderse cualquier mínimo rayo
de sol… comenzó a quejarse.
-
- ¡Yah! ¡Apártate, me estas quitando el sol! Y si tienes
algo que decirme dilo rápido que tengo prisa.
La
verdad es que Minkyung tenía decenas de chicos a sus pies, todos los días tenía
varias cartas de chicos declarándose. Cosa que Yoobi no entendía porque su
amiga tenía bastante mal genio y muy poco aguante.
El
chico la miró curioso unos segundos y después se giró hacia Yoobi, ignorando
por completo a la otra chica que le metía prisa para que le dijera lo que había
venido a decirle. Pero obviamente Jonghyun no era uno de esos chicos que venían
a declararse a Minkyung. Él ya había encontrado a la chica por la cual perdía
la cabeza, el norte y hasta su alma si eso era necesario.
-
- ¿Te apetece ir al cine esta tarde? He leído por ahí que
ponen una película con muy buenas críticas, es de esas que te gustan a ti y
pensé que te gustaría verla. – le dijo a la chica.
-
Esta tarde estoy ocupada – respondió Minkyung quien tenía los ojos cerrados y una
actitud que denotaba cansancio ya que estaba aburrida de que todos los días se
le declarase alguien.
-
Perdona, pero no te lo preguntaba a ti. – respondió Jonghyun riéndose.
Minkyung
abrió los ojos como platos mirando al chico. Lo observó con detenimiento: alto,
guapo, atlético y con un toque rebelde. Ese fue su veredicto, al que añadió “interesante”. Ese tipo de chicos era los que le gustaban y los que
nunca se le declaraban. El hecho de tener uno frente a ella le gustó demasiado.
Pero escuchó que no era a ella a quien se dirigía y miró detrás de sí para ver
a quien podía ser. Pero no vio más que a grupitos de chicos salir del
instituto. Se giró de nuevo y vio casi con horror cómo el chico estaba mirando
a Yoobi. “¡No puede ser, es demasiado
para ella!” Su amiga se giró sonriendo
de una manera que nunca le había visto. Era demasiado brillante, demasiado
feliz. Y entonces algo en su cabeza hizo click y se dio cuenta de que ese chico
era el famoso Jonghyun del que tanto hablaba Yoobi y del que nunca le había
enseñado fotos. Dió por supuesto que el chico sería feo, pero ahora que lo
tenía en frente sabía que su amiga no se lo había mostrado por que la conocía
demasiado bien y sabía que era su tipo de chico. Y obviamente no quería que se
lo quitara, aunque algo dentro de ella le dijo que eso era imposible puesto que
la mirada de Jonghyun no dejaba lugar a dudas de que estaba enamorado de su
amiga. Bufó casi imperceptiblemente por la suerte que ella tenía, pero lo de
imperceptiblemente debió de ocurrir sólo en su mente puesto que ambos la
miraron.
-
- Minkyung, éste es Jonghyun. Jong, ésta es mi mejor amiga.
– Yoobi hizo las presentaciones.
-
Es un placer conocerte – dijo el chico sonriendo de forma amistosa.
-
Lo mismo digo, por fin te conozco, ya pensé que eras una
invención de mi amiga… - Yoobi la miró curiosa. – me alegro de que seas real. Yo tengo que
irme ya, Yoobi no te olvides de que mañana empezamos el trabajo y no puedes
escaquearte con tu novio. – ambos se miraron algo
nerviosos pero Minkyung hizo como que no se daba cuenta - ¡Hasta mañana! – y diciendo eso desapareció.
Yoobi
y Jonghyun se quedaron un rato pensando en las palabras de la chica había dicho
y ambos llegaron a la conclusión de que debían hablar del tema. Comenzaron a
caminar hacia el centro de la ciudad donde se encontraban los cines, agarrados
de la mano como siempre.
-
- Yoobi...
- empezó
a decir el chico.
-
Jong… no le hagas caso… creo que solo estaba celosa por que ella no
encuentra a alguien que le guste de verdad. Sólo se le declaran chicos que no
son su tipo. Pero tú si lo eres y es por eso que dijo lo de novio, pero…
-
Pero a mí me gustaría serlo. – le cortó.
-
¿Qué?
- Que me gustaría que fuéramos novios. – la miró a los ojos – Yoobi, prácticamente lo somos, solo que no
tenemos fecha.
La
chica le miró con la cara reflejando las miles de emociones que la recorrían
por dentro. Quería gritar, quería correr, quería saltar, quería abrazarle,
quería besarle, pero sobretodo quería ser su novia. Sí, eso quería. Y se dió
cuenta de que hacía tiempo que lo deseaba.
-
- Me encantaría ser tu novia Jong. – le dijo con una sonrisa tan brillante que el
chico pensó que se quedaría ciego.
Él
la abrazó y besó con amor como nunca antes lo había hecho y ella creyó haber
muerto entre sus brazos.


